Emprender es duro y no he tenido que estudiar mucho para aseverarlo, en los tiempos que corren, si no estás dispuesto poco menos a vender tu alma al diablo, o hipotecar media vida, la cosa se puede complicar y mucho. Pero como todos sabemos cuando se tiene una idea o un sueño por cumplir, se debe hacer, o al menos intentar, cueste lo que cueste, pero es muy importante que tu ilusión no te ciegue y mantengas los pies en el suelo.

Este no es un post desmotivacional, al revés, me considero una persona positiva y sé que una historia no termina hasta que tiene un final feliz, y así es como esta debe ser. Tampoco quiero hacer de esto una critica social, por la falta de apoyo y ayudas de las instituciones, simplemente me gustaría poner un poco responsabilidad en la frase “si quieres, puedes” porque hay veces que no se puede y no digo que no se pueda por falta de ganas, ilusión o trabajo, si no por lo complejo de llevar una idea a un proyecto tangible que finalmente se convertirá en tu forma de vida. Además de valorar si realmente vale la pena, hay que tener bastante poder adquisitivo, un buen colchón económico que te permita regularizar tanto tu situación laboral como tu espacio de trabajo, ya que al trabajar para el público, tenemos que tener todo muy bien atado y asegurado por si ocurre algún imprevisto o accidente, todo esté bajo control y no se derive en problemas mayores.

Por lo tanto mi consejo es que si tienes una idea, la estudies, pero con prudencia y responsabilidad, nunca vas a dar pasos atrás al intentarlo pero, si vas a embarcarte en algo en lo que te vas a dejar la piel, hazlo bien, porque la jugada te puede salir muy cara, y esta lección es conveniente tenerla aprendida antes de que pase; el esfuerzo es el mismo, y ya que te pones a ello…

Ahora quiero contaros como fue mi intento de emprender y aventurarme en el maravilloso mundo de la formación a través de mi estudio propio, ya que he visto que ha generado mucho interés entre compañeros del gremio y a menudo recibo propuestas para impartir clases a otros profesionales o personas que se quieren iniciar en el maquillaje y se preguntan el porque no abrí mi estudio finalmente. Me parece interesante contarlo también, por los que estéis pensando en hacerlo, no empezar de cero, y tener alguna información previa.

¡Así comienza MI HISTORIA!

Un fracaso puede convertirse en el mayor de tus triunfos.

Todo empezó en Málaga, en verano del 2015, cuando decidí que ya había llegado el momento de hacer las cosas a mi manera. Así que como tenía la posibilidad de montar mi estudio en un espacio guay, una casita en una planta baja a pie de calle, para ser más concreto, en un barrio tranquilo, en una calle poco transitada y fácil aparcamiento, pensé que podía ser el inicio de lo que podría llegar a ser, mi estudio, el estudio de Lulú. Además estaba en la línea de todo lo que quería ofrecer, dar clases eliminando barreras entre el alumno y el profesor creando un ambiente casero y cercano, entre otras muchas cosas. ¿Si muchas chicas de otras ciudades lo habían hecho porque no podría hacerlo yo?. Imaginé que no podía ser muy difícil, y mucho menos imposible. Nada más lejos de la realidad.

  • Aprende de los errores.

Si me puedo permitir dar algún consejo, este seria el primero: Informarté de todo y luego actuá, parece lógico, pero a veces el ansia nos puede, así que pensé: para ahorrar algo de tiempo, mientras arreglo el papeleo… voy organizando el estudio, comprando el mobiliario, el material, la iluminación, contacto con proveedores, gestiono el plan de empresa, estudio la viabilidad del proyecto y busco algunas vías de financiación. Vamos lo que viene siento la parte más divertida. Primer error, sobre todo la parte de “voy comprando”…Una de las primeras visitas importantes que realicé fué a urbanismo ya que como tenía un espacio, quería informarme en que situación se encontraba el inmueble. En su día era un local comercial que se convirtió en vivienda, así dicho, no es que viniera ningún mago a darle con la varita, si no que pasando infinidad de estudios y mediciones se consideró que ese sitio era apto para vivir porque cumplía todos los requisitos de habitabilidad de la normativa vigente, y me dejaron muy claro que una vivienda no se puede utilizar para dar formación, (entre otras miles de actividades) ya que tiene que cumplir ciertas normas que una vivienda no cumple para este fín, así que ahora debía convertirlo en local de nuevo. Esto no supondría ningún problema difícil de solucionar,  por el módico precio de 200 euros tienes tu papelote que dice que ya no tienes una casa si no un local comercial, pero aquí se me planteaba el primer gran dilema, ¿Y si dentro de unos años quiero volver a tener la casa?, la respuesta fue contundente; si cambia la normativa, por ejemplo, con las alturas de los techos, puertas, ventanas, ventilación… y no cumple los nuevos requisitos de habitabilidad, te quedas sin casa, pero con un local en una zona que era muy consciente que comercialmente valía 0. No podía arriesgarme, ya que ni tan siquiera era mío, Primer intento y segundo error.

  • Que los demás lo hagan, no significa que sea legal o bueno para tí. Creo que esta lección la aprendemos desde muy pequeños, cuando tienes el típico amigo cafre al que amas y algo irrefrenable te hace querer imitarlo mientras tu madre te riñe diciéndote, ¡pero vamos a ver niña!… ¿Si juanito se tira por la ventana tu también te tiras?. Frase épica, profunda y reflexiva donde las haya.

Bueno, aunque todo me quedo claro, después de mi visita a urbanismo, tampoco iba a fiarme mucho de lo que me dijeran, no por nada… si no porque la apatía del funcionario que me atendió no me dio mucha confianza…, así que como en la puerta te avasallan, literalmente, unos cuantos técnicos industriales para contratar sus servicios, pues pensé, que no estaría de más que vinieran a ver el sitio y me dijeran que se podía hacer.  Segundo intento y primera propuesta de estafa.

Cuando vamos a abrir un negocio en un local comercial, necesitamos sí o sí una licencia de apertura, y una declaración responsable, expedida por un Técnico industrial que hace un informe donde se demuestra que tu local cumple toda la normativa, en cuando a medidas del local, normas de seguridad, y adecuación a tu actividad y solo es válido para ti y para ese local en concreto, en ningún caso es transpasable.

Me cité con un técnico y no daba credito a las soluciones que proponía para adecuar la vivienda… de repente empezó a describir requisitos y vi lo complicada que se ponía la cosa; que si la entrada tiene que medir tanto, que si tienes que tener un mostrador para cobrar, un baño de minusválido… pero a todo le ponía soluciones chapuceras y al final parecía que todo daba igual, que ya lo apañaríamos. Cuando estas tan verde en un tema como este, te extraña pero ahora después de todo lo que he aprendido, me horroriza. El informe oscila entre 500-900 euros, que me parece muy bien, no me voy a meter si es caro o barato, pero no me engañes, ni me incites a que yo lo haga…Si cuento toda la historia con detalle sería muy extensa, porque fueron unos 5 meses de investigaciones, así que me saltaré varios tediosos capítulos y os lo resumo en dos visitas más a urbanismo y dos consultas más a otros técnicos (cada uno barriendo para lo suyo) varios intentos de timo y muchos consejos desafortunados a los que odiaba ponerles oido. A estas alturas empezaba a ser una experta en licencias de aperturas, así que me divertía analizando cada local que pisaba de reciente apertura. ¡Oye qué pasa!…cada uno que tenga los hobbies que quiera… y ¡Ay madre!…que de gente hay haciendo las cosas mal y sin remordimientos aparentes.

  • Cuando algo no te cuadre, nunca esta de más una sexta opinión.

Así que cuando estaba casi todo pintado, tocadores puestos, espejos, iluminación…Fué el momento de evolucionar, ¡este sitio no vale! – me dije yo, y un ejercito de opiniones más. Había que buscar otro…y fué cuando descubrí que lo de menos es buscar, y lo de más encontrar.

estudio luluperez

En este preciso instante fué cuando conocí a la persona más maravillosa de todas las que me había cruzado por el momento, el tío más legal y competente de todo esta historia. Me aconsejo, me ayudo, visito locales conmigo, y detecto miles de timos… Cuando lo conocí le dije, solo quiero hacer las cosas bien, sin irregularidades, sin ilegalidades, ¿tan difícil es? y solo una mirada suya me ayudaron a enteder que con él podría conseguirlo. Me insistió que en mi campo profesional era donde más denuncias se sucedían y que no debía arriesgar ya que, y esto es una percepción personal, me faltarían vidas para pagar las multas millonarias que suponen. Me contó un montón de casos, y de anécdotas, y me animaba a “encontrar”, todos sus consejos valían oro para mí.

La cosa se ponía dificil, muchos locales y pocos cumplían los requisitos y no solía ser por pequeños detalles, precisamente…Mucho propietario desesperado intentando camuflar todo tipo de desperfectos del local, para que cuando te metieras de lleno, te llevaras la sorpresita. Cada vez que hacía una visita era como abrir un huevo kinder, no sabias que te ibas a encontrar, y así que tocaba hacer un poco de Sherlock Holmes. Me encontré con un montón de historias inverosímiles, además de infinidad de proyectos de obras… a todos los locales les faltaba algo, nada estaba como debería.

Me enseñaron que para tener un estudio donde se imparten clases, el local debía cumplir una serie de requisitos, son todos los que están pero no todos los que son…

  1. No se puede poner un estudio donde se imparten formaciones, ni en una primera planta de un piso, ni en una entreplanta, ha de ser un bajo, sin escalón, un local comercial.
  2. El local tiene que estar adecuado con acceso a personas con movilidad reducida, rampa, si no estuviera a pie de calle.
  3. Baño de minusválidos, con sus medidas homologadas.
  4. Las medidas de la puertas y de apertura también cumplen unos requisitos específicos.
  5. Los techos tienen que tener una altura mínima.
  6. Tiene que poseer luces de emergencia y señalización sobre la salida y sobre el extintor.
  7. Instalar un extintor como mínimo si el local es pequeño con su correspondiente contrato de mantenimiento.
  8. Botiquín

… La lista continua hacía un largo ect… si lo supiera todo, ahora sería ingeniera técnica…  ya que estaba podía haber continuado con mi formación jajaja, gracias a mi mentor.

  • Ante la competencia desleal, no se puede competir

Al final desistí, pero no por aburrimiento, sino por todo el esfuerzo económico que me suponía, además de ver la triste realidad, y la cantidad de competencia desleal que existe en esta profesión, muchas personas que no realizan su trabajo de una forma regularizada, me hizo plantearme si realmente me valdría la pena y pensé que me iba a sobrepasar y que quizás este hecho iba a alterar el concepto con el que quería trabajar. Además entendí que había algo que me impedía que esto saliera adelante y no sé quién me estaba “ayudando” a ello, pero me han pasado tantas cosas de “mala suerte” tan alucinantes, que ya tenía que reírme, me lo tomé a bien, porque pensaba en lo que me estaría preparando el futuro, siempre bueno, claro está. Tal y como se estaban sucediendo los hechos, no me veía haciéndo eso en estos momentos, y a su vez, tenía un sentimiento de incertidumbre por no entender las señales, que me estaban mandando. Mi antena de la intuición se estaba rompiendo y fueron momentos verdaderamente desconcertantes…

Cuando las ideas no funcionan, hay que reciclarlas

Ahora vivo en Madrid, porque entre otras cosas maravillosas que han pasado, quedé finalista en un concurso de peluquería y maquillaje, a nivel nacional y me concedieron una beca de perfeccionamiento de maquillaje y pelo en Workshopexperience; eso hizo replantearme todo, y al fin lo entendí así. Como conclusión, solo puedo decir que lo mejor esta por llegar, y que gracias a no sé muy bien qué o quién, de este mundo o de otro, que me hizo mil y una trastadas y me puso miles de piedras para que me desviara, por lo que he considerado como ¡el camino correcto!

¡Seguimos hacía delante! ¡Porque esto va a ser muy grande!. Mi consejo es que nunca te quedes con la ganas de intentarlo y espero que también algún día, un fracaso pueda convertirse en el mayor de tus triunfos.

Luluperez tocador

Muchas gracias por leer esta biblia, que también tiene su mérito. Me gustaría compartir experiencias contigo, todos podemos aportar. ¿Alguna vez has conseguido que un fracaso se convirtiera en el mayor de tus triunfos?.