En estos últimos años, los aceites han salido de la cocina para enriquecer el mundo de las cosmética y dan paso a lo que se puede denominar: “el triunfo del oro líquido”, un plus para el ritual de belleza diario.

aceites

Un “vale para todo” que protege nuestra piel de forma natural y sencilla; mejoran el tono, ayudan a combatir las arrugas prematuras e iluminan. Los aceites vegetales gracias a su multitud de activos y vitaminas se adaptan a la perfección a todo tipo de piel y necesidades. Todos nutren favoreciendo la hidratación ya que crean una barrera impermeable protegiendo a la epidermis de agresiones externas, evitando que la humedad se evapore. Pero no todos son iguales, unos mejoran la elasticidad, evitando la aparición de estrías, los hay ricos en antioxidantes y algunos nos protegen de las radiaciones solares.

Muchos aceites vegetales sirven para diluir aceites esenciales que son sustancias volátiles que se extraen del mundo vegetal (flores, árboles, frutos, hierbas, especias, semillas y a ciertos extractos de origen animal), mediante destilación ya que al ser muy concentrados no pueden aplicarse directamente sobre la piel.

 ¿Cuales, donde y cómo utilizarlos?

Aceites para el cuerpo

Entre la infinidad de aceites se pueden destacar los extractos puros de plantas como el romero, el geranio o la menta, reafirman, tonifican, mejoran la elasticidad y en consecuencia ayudan a la prevención de la formación de estrías.

Aplicados una vez al día, después de la ducha, con un masaje, hidratan y suavizan la piel,  además ayudan a prevenir la celulitis y aliviar la retención de líquidos.

aceite esencial

Aceites para el rostro:

La clave es utilizar unas gotas, (2-3 gotas son suficientes) con poca cantidad conseguiremos los efectos deseados sin saturar la piel. Algunos son aceites secos, no dejan sensación grasa y pringosa. Los aceites vegetales más populares para el rostro son el de almendras, el de argán o rosa de mosqueta aunque cada vez destacan más algunos como el de jojoba, el de arroz o el de melón de Kalahari.

Los aceites esenciales de sándalo, cardamomo y lavanda tonifican, calman, reconfortan y descongestionan las pieles secas, irritadas o estresadas.

El aceite de avellana alivia, suaviza y reduce las rojeces, ayuda a prevenir la pérdida de hidratación y la formación de líneas de expresión finas.

Y la gran pregunta es: ¿si tengo una piel grasa puedo utilizarlos?La respuesta es sí, hay mucho mito y mucho desconocimiento en torno a esto, el aceite no es sinónimo de grasa y esta claro que si utilizas aceites con propiedades dermatológicas astringentes como el árbol de té, el ciprés, enebro o bergamota, regularan el exceso de sebo e impediran brillos además de normalizar la grasa de la zona T ( frente, nariz y mentón).

Los aceites faciales si se aplican por la noche: solos, antes del tratamiento habitual, insistiendo en las zonas que se desean tratar y evitando el contorno de los ojos, retirando el producto sobrante, colocando un pañuelo de papel extendido en el rostro, haciendo presión, nunca arrastrando, también podría mezclarse con la hidratante.

Si se aplica por la mañana, puede ser un sustituto de la crema de día o se puede mezclar con ella (muy recomendable) o con la base de maquillaje para hacerla mucho más ligera y obtener mayor efecto de jugosidad.

Una vez maquillada, se pueden poner en los puntos salientes del rostro para iluminar y hacer un efecto húmedo en la piel, pero en este caso lo utilizaría solo para fotografía.aceites

Aceites para el cabello:

Se usan para conseguir efecto wet (húmedo) y también para preservar la fibra capilar. El aceite de argán, es el más utilizado, aunque también están proliferando otros como el de camelia, maíz, magnolia, palma… Los aceites ayudan a suavizar, revitalizar, nutrir, proteger el cabello, resaltan el color, aportan brillo y aumentan la flexibilidad del cabello.

Al igual que en el rostro hay varias opciones de aplicación, como estas:

Antes del shampoo: es como aplicar un tratamiento ya que restaura la cutícula del pelo ayudando a sanar las puntas abiertas por deshidratación.

Como mascarilla: se puede hacer una vez a la semana, se aplica desde la raíz hasta las puntas, cubriendo la cabeza con un papel osmótico aumentamos la eficacia del aceite por el mantenimiento del calor corporal, podemos aplicando incluso dar un poco de calor con el secador para que el aceite penetre con profundidad. Dejándolo actuar unos 20 minutos y enjuagar.

Antes de peinar: ayudará a desenredar y proteger el pelo de los radicales libres y el calor. Además tiene la función de acondicionador sin enjuague.

Después de peinar: solo aplica unas gotas en las puntas para sellarlas y darle brillo, protegiéndolo de la humedad, evitando el encrespamiento.

Si empiezas a incluir este ingrediente en tu rutina de belleza, podrás experimentar una mejora tanto en la piel como en el pelo, pero recuerda que es muy importante que conozcas cuales son tus necesidades para elegir bien el aceite vegetal o esencial que te reportará beneficios.